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Ocho consejos para una piel sana en invierno

Por Equipo A. Vogel, el 14 febrero 2018, Salud
Ocho consejos para una piel sana en invierno
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Cada año, el frío del invierno no solo nos deja a su paso resfriados y gripes. También puede pasar factura a nuestra piel si no la cuidamos como es debido. Y no solo hay que protegerla del frío, otros factores como el viento o la humedad también la debilitan. Es entonces cuando aparecen determinados signos como el envejecimiento cutáneo, irritación, grietas o sequedad. Unos trastornos que es mejor prevenir. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), las zonas más sensibles a las bajas temperaturas son los labios, las mejillas, las manos, el escote y el cuello. Para evitar estos problemas en la piel, es recomendable seguir una serie de consejos que os explicamos a continuación:

¡Hidrátate!

Aunque parezca obvio, no debemos salir de casa sin antes haber hidratado la piel. Para ello, conviene seguir una rutina diaria y aplicar crema hidratante por todo el cuerpo pero, sobre todo, en el rostro, los labios o las manos, que son las zonas más expuestas a las bajas temperaturas y al resto de cambios climáticos. Así, nutriremos la piel para protegerla y mantenerla sana durante estas fechas.

Cremas como Crema Bioforce, elaborada con extractos de plantas frescas y aceites vegetales, como la caléndula, o Crema Echinacea, a base de extracto de Echinacea purpurea fresca y manteca de Karité; son una buena opción para hidratar la piel y aportarle los nutrientes necesarios.

Bebe agua

No solo hay que hidratar al organismo por fuera, también es necesario realizarlo por dentro. Es fundamental beber, cada día, entre un litro y medio y dos de agua o líquidos, ya que ayuda a aliviar la sequedad de la piel. Además del agua, puedes incluir en tu dieta diaria los jugos a base de frutas y verduras frescas, que te darán un aporte extra de vitaminas y minerales.

Protégete del sol

El verano no es la única época en la que hay que tener cuidado con los rayos solares. En invierno también hay que cuidarse y, por ello, es necesario utilizar protector solar en las zonas más expuestas al frío, como cara, cuello y manos. Debemos cubrir también los labios con protector labial, con el fin de evitar grietas o heridas, así como es necesario el uso de gafas de sol y prendas de abrigo como bufandas o guantes.

Cuida tu alimentación

Una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras, será la mejor aliada para prevenir cualquier daño cutáneo. Este tipo de alimentos aportan al organismo vitamina C y antioxidantes, por lo que, con ellos, se previene el envejecimiento prematuro de la piel.

Cuidado con la temperatura del agua de la ducha

En invierno, tras llegar a casa del trabajo, lo que apetece es tomar una buena ducha para entrar en calor. Pero ducharse con el agua demasiado caliente –o demasiado fría– no es muy saludable, porque puede deshidratar la piel o producirse una agresión innecesaria. Lo mejor es ducharse con agua tibia para prevenir la aparición de grietas o alguna alteración cutánea.

Evita lavarte demasiado las manos

En ocasiones, nos excedemos con la higiene. No es necesario estar a todas horas lavándonos las manos, puesto que nuestra dermis se termina desgastando. También hay que tener cuidado con determinados productos agresivos para lavar la cara o el cuerpo, ya que estos resecan aún más la piel.

Evita los cambios de temperatura

Hay que tener especial cuidado en este aspecto. Pasar del frío del exterior al calor del hogar aumenta las probabilidades de que aparezcan capilares dilatados y rojeces en la cara, sobre todo en las mejillas, tal y como indica la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Reducir el consumo de alcohol y tabaco

Ambos repercuten de forma negativa en la salud de la piel, puesto que generan radicales libres, acelerando el proceso de envejecimiento cutáneo. El alcohol, además, agrava la dilatación capilar facial.

Las pieles más finas, claras y secas son, por norma general, las más propensas a sufrir este tipo de trastornos. No obstante, cualquier persona, tenga el tipo de dermis que tenga, puede seguir estos consejos para prevenir y evitar, en la medida de lo posible, sufrir este tipo de alteraciones y mantener una piel cuidada y saludable.

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