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Información sobre los beneficios de la planta medicinal fresca para la salud.

Ocho claves para que no te afecte el cambio de hora

Por Equipo A. Vogel, el 27 octubre 2017, Plantas medicinales

Como cada año, el último fin de semana de octubre nos toca cambiar los relojes. En la madrugada de este sábado 28 al domingo 29, a las 3:00 de la mañana volverán a ser las 2:00. es decir, retrasaremos nuestros relojes una hora. De esta forma, comienza el horario de invierno, con el que ganamos 60 minutos más de sueño, pero se reducen las horas de sol y anochece más temprano.

El objetivo de este cambio de hora es aprovechar mejor la luz natural y, así, conseguir un ahorro energético, ya que el consumo de la iluminación artificial disminuye. Sin embargo, estos cambios pueden afectar a nuestro organismo y ritmo biológico, lo que se traduce en más cansancio y problemas para conciliar el sueño. Desde A.Vogel os traemos algunos consejos para afrontar mejor el cambio horario.

· Cena ligero. Se recomienda no acostarse con hambre, pero tampoco con el estómago demasiado lleno. Lo mejor es evitar las comidas pesadas y los alimentos fritos o grasos, ya que dificultan la digestión, y optar por hidratos de carbono como verduras frescas, huevos ecológicos o frutas, como el plátano o la piña, con el fin de no alterar la conciliación del sueño. Asimismo, es importante no acostarse nada más cenar y dejar, al menos, dos horas de margen entre ambas.

· Haz deporte. Practicar ejercicio ayuda no solo a mantenerse en forma. También relaja el cuerpo y la mente al liberar endorfinas, mejora el estado de ánimo y favorece el descanso, por lo que la adaptación al cambio de hora será más llevadera. No obstante, se recomienda realizarlo a primera hora de la mañana, con el fin de comenzar con energía el día.

· No duermas la siesta. Para no alterar aún más el descanso con el cambio de hora y poder ajustarse al nuevo ciclo de sueño, es recomendable no echarse la siesta con el fin de evitar un mayor descontrol en los horarios.

· Sigue una dieta equilibrada e hidrátate. Al igual que las cenas, el resto de comidas durante el día deben ser saludables, evitando alimentos que sean indigestos y apostando por los que aportan energía y contienen antioxidantes, como los frutos rojos, las bayas, las naranjas o los tomates. Así, se ahuyentará la apatía y el cansancio que acompañan a los cambios horarios. También es necesario beber, al menos, dos litros de líquido al día, para mantener el cuerpo hidratado.

· Evita el consumo de bebidas estimulantes. Lo mejor es evitar las bebidas con cafeína o el alcohol, sobre todo por la tarde, puesto que pueden ser uno de los motivos por el cual se desarrollan trastornos y alteraciones en el sueño.

· Confía en la fitoterapia. Con el cambio de horario, es probable que cuando llegue la hora de acostarse no se tengan ganas de dormir. Para ello, existen preparados de plantas medicinales a base de raíz fresca de valeriana y estróbilos de lúpulo recién recolectado, ambas plantas medicinales que favorecen el sueño.

· Reduce el uso de aparatos electrónicos. Son el enemigo del descanso, puesto que alteran los patrones de sueño y pueden incluso reducir la sensación de cansancio, por el exceso de luz que irradian. Por tanto, antes de dormir, nada de mirar el móvil, la tablet o el ordenador, ni siquiera ver la televisión.

· Modifica las rutinas. Conviene ir adaptándose al nuevo horario unos días antes y, para ello, los expertos recomiendan ajustar el horario de acostarse y levantarse. Lo ideal es introducir pequeñas modificaciones en el sentido del próximo cambio de hora. Es decir, como se retrasa una hora, lo ideal es acostarse 10 o 15 minutos después de lo habitual, para acostumbrar poco a poco al organismo. Con las comidas y cenas, pasa algo parecido, aunque en este caso habría que adelantar el almuerzo para que el cuerpo no tenga que esperar más tiempo que el que está acostumbrado, puesto que contamos con una hora más.

Por norma general, los niños y los ancianos son las personas más sensibles a estos cambios de hora, pero el resto no está exento de sufrir alteraciones en el sueño y de tener la sensación de mayor cansancio. Aplicando estas claves de forma gradual, será más fácil adaptarse al horario de invierno.

 

 

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