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Menopausia y dolor articular

Por Equipo A. Vogel, el 26 febrero 2019, Menopausia, Plantas medicinales
Menopausia y dolor articular
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Los dolores articulares afectan a las mujeres principalmente a partir de los 35 años y especialmente coincidiendo con la llegada de la menopausia, aunque en general la incidencia aumenta con la edad tanto en hombres como en mujeres. Por ello, es importante que antes de nada lo consultes con tu médico, para confirmar si la causa es hormonal -debido a la menopausia- o bien, si el origen del dolor articular es otro. Si la causa es la menopausia, pueden aparecer algunos síntomas frecuentes como dolor, rigidez, inflamación articular o incluso ardor que nos llevan a reducir la movilidad y la flexibilidad, convirtiéndose en uno de los síntomas que más nos debilita.

Las articulaciones que presentan un mayor impacto, como las de las caderas o las rodillas, tienden a ser las más afectadas por los dolores articulares durante la menopausia. Actividades deportivas como correr pueden exacerbar el problema, aunque a menudo se soluciona con el reposo.

Los estrógenos y la progesterona tienen un rol importante en la estimulación y el mantenimiento de la salud ósea y articular. Aunque no se sabe exactamente el mecanismo de acción, los estrógenos regulan importantes procesos celulares beneficiosos en el tejido articular. Se cree que tienen efecto antiinflamatorio, por tanto, la disminución en los niveles de esta hormona que tienen lugar con la llegada de la menopausia, provoca cambios en el cartílago y el hueso subcondral, que comprende la parte del hueso situada justo por debajo del cartílago.

Al caer los niveles hormonales con la llegada de la menopausia y durante el climaterio, aparte de la aparición de síntomas como los sofocos y las sudoraciones nocturnas, cambios en el ciclo menstrual, problemas en el tracto urinario, cambios en el estado de ánimo, cansancio… también aparecen problemas musculoesqueléticos y articulares, entre otros.

Asimismo, los estrógenos también son importantes para regular los niveles de fluidos en el cuerpo, y con la caída de la actividad de esta hormona, el cuerpo no es capaz de retener el agua de forma eficiente y correcta, dando paso a un aumento de la deshidratación, que puede causar inflamación y dolor articular debido a una acumulación de ácido úrico.

Dieta, estilo de vida y tratamientos para el dolor articular

Es importante evitar el impacto repetitivo sobre una articulación si queremos protegerla. Hacer jogging o correr un maratón no serían buenas opciones, pero practicar yoga o natación   es beneficioso para fortalecer los músculos y las articulaciones sin cargarlas.

La alimentación puede tener una influencia positiva sobre la salud articular. Hay muchas frutas y verduras que cuentan con propiedades que reducen la inflamación.

Una dieta equilibrada no solo es saludable, sino que te ayudará con muchos otros síntomas de la menopausia y ¡mantendrás el peso a raya! Lo cual es muy beneficioso, ya que el sobrepeso afecta negativamente a las articulaciones, que deben realizar un esfuerzo extra para cumplir su función.

El calcio es particularmente importante para mantener los huesos fuertes y saludables. Durante el climaterio, y con la llegada de la menopausia, puede ser beneficioso incluir suplementos con calcio. Al mismo tiempo, si quieres ayudar a una fijación más efectiva de este mineral, aporta a tu dieta una dosis extra de magnesio, con el consumo de nueces, cereales integrales, legumbres y fruta, y sobre todo no olvides tomar un ratito el sol para que tu cuerpo produzca vitamina D ya que ayudará a aumentar la absorción de calcio.

El estrés, una vez más, puede tener un efecto negativo también sobre la salud articular. Si estás pasando por una época de mucho estrés, tu cuerpo libera grandes cantidades de cortisol. El cortisol es comúnmente conocido como la ‘hormona del estrés’ y, entre otras funciones, equilibra los minerales y el agua del cuerpo, además de actuar como un agente inflamatorio. Por este motivo, los niveles altos de estrés durante el climaterio pueden empeorar la situación en la salud articular. Es importante identificar si tenemos momentos de estrés en nuestro día a día y optar por encontrar unos minutos para relajarnos.

Regalarte un masaje o sesiones de acupuntura puede ayudar en el dolor articular, ya que ambas se dirigen directamente al foco del dolor y alivian el síntoma.

¿Hay remedios naturales para ayudarme?

Algunas mujeres podemos experimentar dolores tipo “reumático” provenientes del interior de una articulación. En este caso un producto preparado a base de harpagofito puede ayudar. Esta planta, también conocida como “garra del diablo por la característica de sus frutos, presenta actividad antiinflamatoria y analgésica que ha sido demostrada en numerosos estudios experimentales in vivo en modelos de inflamación aguda o crónica, y frente al dolor.

Cuando adquieras un producto a base de harpagofito, asegúrate que sea 100 % natural, ya que será más respetuoso con el cuerpo. Su efecto puede tardar varios días en notarse, pero puede ser realmente efectivo en tratamientos a largo plazo.

A veces también podemos aliviar el dolor con un aporte extra de magnesio, que contribuye a un buen funcionamiento muscular evitando la fatiga, los calambres y también mejorando el sueño: si dormimos mal es probable que por la mañana la sensación de dolor sea mayor.

Hay que tener en cuenta que la edad de la menopausia coincide con la edad media de aparición de la artritis, ya sea en hombres o mujeres. Así que es importante no asumir que el dolor es exclusivamente causado por la menopausia.

Si estás preocupada, ya que has aplicado cambios en tu estilo de vida y alimentación, los suplementos parecen ser ineficaces y el dolor persiste, es importante comentárselo a tu médico para que analice la situación y prescriba el mejor tratamiento, si es necesario.

 Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia

· ¡Agua! La deshidratación es común durante el climaterio, por lo que beber mucha agua es esencial con la llegada de la menopausia para mantener las articulaciones bien hidratadas. Sabemos que es la típica recomendación, pero realmente notarás la diferencia.

· Aunque el dolor debilite, la actividad física contribuye a prevenir enfermedades, fortalece los músculos, ayuda a que los huesos no se desmineralicen y, en caso de sobrepeso, te ayudará a bajar de peso y reducir la presión sobre las articulaciones.

· Lo ideal es combinar la natación, con caminar o bailar, hacer estiramientos, y ejercicios de fuerza muscular como el yoga. Si el dolor no te permite realizar ejercicio, no te fuerces y consulta a un profesional para que te aconseje el más adecuado para ti.

· Prueba de eliminar o reducir el consumo de alimentos como la cafeína, las bebidas gaseosas, alimentos procesados y el exceso de sal y azúcar.

· Prueba tratamientos a base de harpagofito, un gel de uso tópico a base de árnica o suplementos como el magnesio. Consúltalo a tu profesional de la salud de confianza.

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