Prescribir, dispensar y recomendar fitoterapia: A.Vogel impulsa la formación farmacéutica en Andalucía
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El equilibrio ácido-base es el equilibro entre la acidez y la alcalinidad de los tejidos corporales. Se mide a través del pH. La sangre en el organismo tiene un pH ligeramente básico que es importante para el buen funcionamiento del cuerpo. El organismo tiene a su disposición diferentes sustancias amortiguadoras cuya función es neutralizar los ácidos, que se producen fruto de la actividad y metabolismo normal del cuerpo, y conservar constante el pH sanguíneo, contribuyendo al buen mantenimiento del equilibrio ácido-base.
Si el cuerpo origina más residuos de metabolismo de los que puede neutralizar y eliminar se origina, a largo plazo, un exceso de ácidos. El equilibrio ácido-base se altera y el organismo no puede funcionar de manera óptima.
El cuerpo utiliza mecanismos que combaten este desequilibrio. Por ejemplo, almacena el exceso de ácidos en el tejido conjuntivo, para liberarlos y expulsarlos más tarde, cuando la sangre tenga a su disposición las sales minerales básicas suficientes.
Si hay carencia de sales minerales básicas y a la vez hay exceso de ácidos de forma prolongada, el organismo recurre a los minerales de reserva, como el calcio, lo que puede derivar en osteoporosis.
El exceso de ácidos es un proceso lento que se puede prolongar durante años y que se desencadena por diversos factores:
El equilibrio ácido base puede restaurarse mediante la implementación de diversos hábitos:
Los alimentos básicos o alcalinizantes, como fruta, verduras, especias o patata, deben constituir más o menos el 75% de la dieta. Adicionalmente, complementos alimenticios ricos en minerales alcalinos bien balanceados ayudarán a la neutralización de los ácidos acumulados.
Los elementos acidificantes son la carne, el pescado, el queso, el yogur, los productos con harinas refinadas y los dulces. No se debe renunciar completamente a ellos, en especial a la carne, el queso o los yogures, ya que aportan micronutrientes necesarios para el organismo.
El aporte de líquidos debe ser elevado. Se recomienda consumir agua o té de hierbas y evitar el café, el té negro o el alcohol.
La realización de actividades deportivas y físicas de intensidad moderada optimiza la absorción de oxígeno y contribuye a la eliminación de anhídrido carbónico en forma de dióxido de carbono mediante la respiración.
Las situaciones estresantes provocan alteraciones en el equilibrio ácido-base, produciendo un exceso de ácidos. Por ello, es necesario buscar formas de relajación y descanso.
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