Castaño de Indias

Castaño de Indias

Aesculus hippocastanum L.

Familia: Hippocastanaceae
Nombres populares: Falso castaño, Castaño de Indias 

Uso

A.Vogel AG fabrica una tintura a partir de los granos silvestres frescos (castañas). Para el uso medicinal puede utilizarse también los brotes frescos (gemas) o las flores. 

En infusiones se utiliza habitualmente las hojas o la corteza. La extracción y purificación de la saponina tiene numerosas aplicaciones en la industria farmacéutica y especialmente en la preparación de cosméticos. La aescina forma parte de la composición de numerosos productos y se utiliza también para las emulsiones hidro-oleosas, que sirven como factor de protección solar, por su capacidad de absorción de los rayos ultravioletas. 

Existen muchos estudios relacionados con la actividad farmacológica del extracto hidroalcohólico de semilla y de la escina pura, la mayoría de ellos, relacionados con la insuficiencia venosa. La eficacia se debe a varios mecanismos de acción entrelazados desde el punto de vista farmacológico, que incluyen actividad antiinflamatoria, antiedematosa y venotónica.

Características botánicas


El castaño de Indias es un árbol hermoso y robusto con una raíz pivotante y ramificada que puede alcanzar los 30 ó 40 metros de altura y llegar a tener hasta más de 250 años. Algunos ejemplares catalogados tienen unos 2000 años. La mayoría de las veces los castaños de indias viejos son abatidos por la fuerza del viento.

Su tronco grisáceo está recubierto por una corteza lisa, se vuelve rugosa y se divide en varias ramas opuestas que en conjunto forman una copa piramidal. Sus hojas constan de 5-7 foliolos palmeados ovalados, puntiagudos y dentados. Las flores blancas, manchadas de rosa y visibles en abril o mayo, se agrupan en panículas apicales largas y anchas. El fruto es una cápsula carnosa, coriácea y espinosa, que contiene de una a cuatro grandes semillas deformadas por estar comprimidas, lustrosas y con una marca blanquecina.

Hábitat


A pesar de ser una planta griega de las montañas de Tesalia y del Epiro, los farmacólogos de la Antigüedad clásica no nos hablaron de este árbol hasta 1565. Variedad ampliamente extendida en una zona de clima templado hasta una altitud de 1200 metros y en zonas sombreadas y húmedas.

Historia


Aunque este hermoso árbol no pertenece a la flora suiza, según indican los análisis de lignito, crecía ya en Europa Central antes del último período glacial. Fue desde entonces implantándose gradualmente desde las montañas de Grecia, los montes Balcánicos, el Cáucaso y Asia Menor, hasta la cadena del Himalaya. Es un árbol de gran porte, robusto y uno de los primeros en cambiar antes que el invierno llegue a su fin. Fácil de reconocer por sus grandes hojas enfrentadas, de prolongado rabillo y compuesta de cinco a nueve gajos u hojas secundarias que, naciendo del origen, se extienden como los dedos de una mano abierta. Su tronco puede alcanzar los 35 metros o más y su corteza rugosa y grisácea se divide en varias ramas opuestas que en conjunto forman una copa piramidal. Los bordes de las hojas tienen dientes numerosos y desiguales. Las flores son blancas y muy vistosas, irregulares y dispuestas en grandes ramilletes terminales apiramidados.

Su vuelta a Europa Central no fue hasta que el médico y botánico Kart Clusius (1526-1609) recibió como regalo de despedida las castañas de un sultán turco. Y a su regreso las plantó en los jardines de la corte de Viena en 1576. La primera descripción con ilustración aparece en una edición del Matthiolus, 1565, quien trajo de Constantinopla una rama con sus frutos.

Todavía tendrían que transcurrir muchísimos años hasta que el árbol fuese replantado en Suiza. Ahora no podemos imaginarnos ninguna ciudad, ni parque, ni jardín sin este árbol de porte exuberante y majestuoso, con sus hermosas hojas y sus flores magníficas.

El origen del nombre de la especie Aesculus es incierto. Según Linneo, proviene de un nombre que describía una especie de roble. Hippocastanum significa "castañas de caballo", que por el gran amargor de su semilla los turcos daban como alimento a los caballos viejos para calmarles la tos y aliviarles del asma. Para los ciervos, los gamos o los jabalíes constituye, sin embargo, un precioso alimento durante el invierno.

No fue hasta 1896 cuando un médico francés investigó por primera vez y de forma sistemática las propiedades curativas del castaño de Indias y aseguró su eficacia en el tratamiento de las hemorroides.

Categoría: Enciclopedia plantas