Centaurium erythraea Rafn.
Familia: Gentianaceae
Nombres populares: Centaurea menor, Gota de sangre, Flor roja, Hierba de Santa Margarita
Uso
Para la fabricación del extracto alcohólico A.Vogel AG utiliza la raíz fresca y las flores procedentes de cultivos biológicos. La recogida se realiza durante la floración, de julio a septiembre. La Centaura menor es empleada con frecuencia en infusiones y cuentan que incluso Goethe solía beber esta amarga infusión.
Además, es conocida por su efecto beneficioso en la digestión, ayudando a mejorar el apetito, aliviar la inflamación intestinal y favorecer la función hepática. También posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que la hacen útil en el tratamiento de trastornos digestivos como la dispepsia.
Características botánicas
La Centaura menor es una bonita planta anual o bianual que crece a partir de una raíz ligera y de una roseta de hojas en la base. Los tallos cuadrados de 20 a 40 cm de alto se ramifican en su parte superior. En el extremo del tallo se encuentran las flores pequeñas, tubulares, de un rosa brillante reagrupadas en umbelas. La floración tiene lugar de julio a septiembre.
Hábitat
La Centaura menor crece en toda Europa hasta el Círculo Polar, América del Norte, Norte de África y en Asia Menor. Aprecia suelos húmedos, ribazos y laderas montañosas de hasta 1400 m.
Historia
La palabra Centaurium deriva del griego taureion que indicaba en la mitología griega un ser híbrido entre el hombre y el caballo. Los centauros eran considerados apasionados de la medicina. Según Plinio, el centauro Quirón curó con esta planta su pie herido por una flecha.
Popularmente se cambia la etimología del nombre en centum aurei (cien piezas de oro) lo que significa en alemán "Hundertguldenkraut", que se utilizaba todavía en el siglo XVI. Por su gusto amargo, los romanos la llamaban Herba felis térrea, que significa "hierba de la bilis de la tierra". Se encuentran trazas del uso medicinal de la Centaura menor hasta en las disciplinas de Hipócrates y siglos V y IV a.C. Dioscórides la recomendaba como purgativo, para curar los orzuelos de los ojos y para los apósitos de las ulceraciones.
