Bienestar físico
y emocional
en la menopausia
Mantener el equilibrio entre ejercicio físico y el bienestar emocional, es importante para vivir este período con naturalidad y en armonía con el cuerpo.
Bienestar físico
Durante la menopausia, los cambios hormonales pueden provocar diversas manifestaciones físicas.
No todas las mujeres las experimentan de la misma forma, pero conocerlas ayuda a entender mejor esta etapa y afrontarla con mayor tranquilidad.
Sofocos
Los sofocos son uno de los síntomas más comunes de la menopausia. Provocan una sensación repentina de calor, enrojecimiento y sudoración. Cuando aparecen por la noche pueden alterar el sueño y causar cansancio al día siguiente. Mantener una alimentación equilibrada, evitar el alcohol y el café, y reducir el estrés puede ayudar a aliviarlos.
Piernas cansadas
Durante el climaterio, los cambios hormonales pueden afectar la musculatura, los huesos y la mala circulación sanguínea favorece la sensación de piernas cansadas, hinchazón y hormigueo. Para aliviar estas molestias, se recomienda realizar ejercicio de bajo impacto, elevar las piernas unos minutos al día y moderar el consumo de sal para reducir la retención de líquidos.
Incontinencia urinaria
La disminución hormonal puede debilitar el suelo pélvico, favoreciendo la aparición de pérdidas de orina y aumentando la predisposición a infecciones urinarias recurrentes. Mantener una buena salud pélvica es fundamental en esta etapa, por lo que los ejercicios de Kegel, siempre realizados bajo la valoración y supervisión de un profesional, pueden ayudar a fortalecer la musculatura y mejorar el control urinario.
Bienestar mental
Durante la menopausia, es habitual que también se produzcan cambios en cómo nos sentimos por dentro.
Escuchar las propias emociones, cuidarse y priorizar el bienestar interior ayuda a vivir esta etapa con mayor calma y confianza.
Cambios de humor
Durante la menopausia, las fluctuaciones hormonales pueden influir en el estado de ánimo y favorecer síntomas como irritabilidad, tristeza, estrés, dificultades de concentración y fatiga. Mantener hábitos saludables, como realizar ejercicio físico de forma regular, especialmente al aire libre, puede contribuir a mejorar el bienestar emocional, reducir el estrés y favorecer una actitud más positiva durante esta etapa.
Alteraciones del sueño
Las alteraciones del sueño son frecuentes durante la menopausia y pueden afectar al descanso, el estado de ánimo y los niveles de energía. Para favorecer un sueño reparador, es recomendable mantener una rutina nocturna regular, realizar cenas ligeras, ir siempre a dormir a una hora fija, practicar técnicas de relajación y, si es necesario, recurrir a preparados a base de plantas como la valeriana o el lúpulo.
Pérdidas de memoria
Durante el climaterio, el cansancio, la falta de descanso, la ansiedad o la disminución de la vitalidad pueden afectar a la concentración y la memoria. Para ayudar a mantener una buena función cognitiva, se recomienda seguir una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, omega-3 y vitaminas del grupo B, además de evitar hábitos como el consumo de alcohol y tabaco.

























































