Olivia: "Es un privilegio poder ser parte del estilo de vida saludable de nuestros clientes"
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La hipertensión arterial es una de las patologías cardiovasculares más frecuentes en España, ya que alrededor de un 30% de la población española es hipertensa. Pese a ello, un tercio no sabe que la padece y sólo la mitad tienen bien controlada la enfermedad, según lo indica la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA).
La presión arterial es la fuerza que ejerce el corazón sobre las arterias para conducir la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo y se mide en milímetros de mercurio (mm Hg). Cuando esta fuerza es más elevada de lo debido, hablamos de hipertensión arterial. Así, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cifras normales en adultos deben estar en torno a los 120 mm Hg en tensión sistólica –cuando el corazón late– y en 80 mm Hg cuando este órgano se encuentra en reposo –presión diastólica–. Por encima de 140/90 mm Hg, nos encontramos ante una persona con presión arterial elevada.
La alimentación es un factor clave para prevenir el desarrollo de esta enfermedad que, además, es un importante factor de riesgo cardiovascular. Hoy, Día Mundial de la Hipertensión Arterial, desde A.Vogel hemos preparado un listado de los alimentos y productos que es recomendable evitar en una dieta para prevenir la hipertensión o reducir la presión arterial.

Según la Fundación Española del Corazón (FEC), la sal es necesaria para nuestro organismo en pequeñas dosis. Sin embargo, si se excede la cantidad adecuada recomendada, puede dar lugar a retención de líquidos y al incremento de la presión arterial. Por eso, no es bueno abusar de su consumo, así como de alimentos que ya de por sí la contengan.
Es conveniente reducir las cantidades de este condimento a menos de 5 gramos al día –algo menos de una cucharadita de café al día–, tal y como recomienda la OMS. También podemos sustituirla por otras especias o alimentos, como la pimienta, el limón, o sustitutos más saludables como Herbamare Diet, bajo en sodio.

El consumo excesivo de alcohol puede resultar peligroso, puesto que provoca un aumento de la presión arterial, además de producir otro tipo de alteraciones nada beneficiosas para el corazón u otros órganos. Así, lo mejor es reducir o eliminar de la dieta este tipo de bebidas, con el fin de evitar el riesgo de hipertensión o reducir la tensión arterial.

Según un estudio publicado en la revista Journal of the Endocrine Society, la ingesta de bebidas azucaradas se relaciona con un mayor riesgo de sufrir, entre otras enfermedades, hipertensión. Este tipo de productos son de fácil absorción, tienen mucho gas y contienen dosis elevadas de azúcar, por lo que no debemos incluirlas en nuestra dieta. Además, algunas contienen cafeína, que estimula el organismo y puede favorecer el incremento de la presión arterial. Por eso, lo mejor es beber agua sin gas o jugos de frutas frescas para mantenerse hidratado.

Al igual que ocurre con los refrescos, no es bueno abusar de los productos ricos en azúcar. De hecho, la sal no es el único gran enemigo si queremos prevenir la hipertensión o controlarla. Así, un estudio publicado en la revista Open Heart señala que los azúcares añadidos pueden aumentar la frecuencia cardiaca, el gasto cardiaco, la retención renal de sodio y la resistencia vascular, lo que puede incrementar la presión arterial. No obstante, los azúcares naturales provenientes de las frutas frescas no son perjudiciales sino beneficiosos para nuestro organismo.

Este tipo de productos contienen un alto contenido en sal, lo que no ayuda a prevenir ni controlar la hipertensión. Además, es importante reducir o evitar la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas, y este tipo de productos contienen altos niveles de ellas. Lo mejor, en estos casos, es recurrir a modos de cocción saludables, como la plancha, al vapor o al horno, para evitar un exceso de estas grasas. Aunque no debemos olvidar que nuestro organismo requiere la ingesta de alimentos ricos en omega 3, presente en el pescado azul o frutas como el aguacate.
Al mismo tiempo, hay que mantener una dieta cardiosaludable. Así, debemos consumir frutas y verduras frescas, legumbres, frutos secos sin sal y cereales. Por otro lado, la naturaleza también nos ayuda a tener una buena salud cardiovascular con plantas medicinales como el Espino blanco, también conocido como espino albar, que contribuye a regular la tensión arterial por lo que se la conoce como la planta de la salud cardiovascular o del corazón.
En definitiva, teniendo en cuenta estas recomendaciones y eliminando los alimentos que favorecen el riesgo de hipertensión, estaremos contribuyendo al mantenimiento de la salud cardiovascular. Asimismo, es importante llevar una vida activa, en la que el deporte esté presente, y consultar con nuestro médico ante cambios en la presión arterial.
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