Olivia: "Es un privilegio poder ser parte del estilo de vida saludable de nuestros clientes"
En esta entrevista hablamos con Olivia Blanco, socia de los herbolarios Salud Mediterránea en Madrid, un proyecto familiar... Ver más
La sal es la principal fuente de sodio en la alimentación y en los últimos años, debido a los cambios alimenticios y de estilo de vida, su consumo está aumentando en todo el mundo.
Esto es debido a una producción creciente y excesiva compra de alimentos elaborados que, además de un alto contenido en sal, tienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans y azúcar. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la mayor parte de las personas consumen demasiada sal, entre 9 y 12 gramos al día.
El elevado consumo de sal (superior a cinco gramos al día) y la absorción insuficiente de potasio pueden contribuir a causar diferentes problemas en el organismo, sobre todo los relacionados con la salud cardiovascular y renal. Además de favorecer infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y embolias, entre otros, puede causar retención de líquidos, insuficiencia renal y mayor predisposición a la formación de piedras y cálculos. De hecho, se ha demostrado que si se toma en cantidades inferiores a 5 gramos en un adulto, se puede reducir la tensión arterial y el riesgo cardiovascular.
Para prevenir todos esos problemas de salud, te ofrecemos una serie de claves que contribuirán a reducir la sal en tu dieta:
Cuando vayas a hacer la compra prioriza los productos que sean bajos en sal y lee bien las etiquetas para prestar atención al contenido en sodio.
Alrededor del 80% de la sal que se consume proviene de alimentos elaborados o precocinados, por lo que conviene incluir menos productos de este tipo en tu cesta de la compra.
La Sociedad Española de Cardiología recomienda añadir a la dieta al menos cinco piezas en total, de 80 gramos cada una, para reducir los efectos del consumo de sal.
A la hora de preparar las comidas procura no agregar demasiada sal a los alimentos. Según la OMS, las papilas gustativas se acostumbran a la reducción de sal y es probable que esto permita apreciar mejor los alimentos y descubrir más sabores.

Puedes recurrir a otros condimentos más sanos como pueden ser las especias u otros sustitutos como Herbamare Diet, que incluye hortalizas frescas, hierbas aromáticas, limón, alga marina kelp y cloruro de potasio, por lo que tiene un bajo contenido en sodio.
Procura no poner saleros en la mesa para así evitar la tentación de echar más sal a las comidas.
Huye de los snacks y opta por otros tentempiés más sanos como frutos secos, frutas frescas, cereales, verduritas crudas, etc.
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