Congestión nasal: causas y soluciones en época de alergias
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¿Sabías que el 80% de mujeres experimentan sofocos en grado variable en algún momento del climaterio? Además, de acuerdo con la misma encuesta realizada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), el 51% de las mujeres señaló los sofocos como uno de los síntomas que más le afectaban. Así que no es de extrañar que se conviertan en uno de los síntomas más comunes (¡y temidos!).
El climaterio es el periodo antes, durante y después de la menopausia y suele durar entre 10 y 15 años, aunque en algunos casos se puede alargar un poco más. Como ya sabemos, los cambios hormonales que vivimos durante esta etapa, y más concretamente, la disminución de los niveles de estrógenos son los principales causantes de los sofocos. Sin embargo, si analizamos las situaciones, la frecuencia y la intensidad con la que se manifiestan podremos aprender a controlarlos un poco más, ya que situaciones de estrés, el cansancio o la deshidratación pueden desencadenarlos.
A parte de los cambios hormonales hay otras causas que provocan sofocos, o al menos que pueden aumentar su intensidad y frecuencia.
A lo largo de nuestra vida, cuando estamos estresadas, tenemos miedo, o nos encontramos en una situación bochornosa, sentimos sudores y nos ponemos rojas. El encargado de despertar estas reacciones es el sistema nervioso que, durante el climaterio, puede estar sobreestimulado por todo el cóctel de cambios que vivimos.

Las 5 situaciones típicas de la menopausia que provocan los sofocos y están vinculadas a una reacción del sistema nervioso son:

En el post de hoy te proponemos elaborar “Mi diario de sofocos”, es tan sencillo como apuntar en una libreta el día y la hora en la que tenemos un sofoco y escribir también las circunstancias que lo han acompañado. Por ejemplo, debes fijarte y apuntar si ese día has dormido mal, te has saltado alguna comida, has tomado demasiado café, has tenido una reunión importante y por tanto has estado algo nerviosa…
Pasadas unas semanas puedes hacer un repaso y seguramente encontrarás que hay un patrón que se repite cuando tienes sofocos. Este análisis te permitirá saber qué los desencadena o los intensifica y trabajar para evitar estas situaciones. Por ejemplo, si coincide que el sofoco lo has tenido un día que has tomado más bebidas estimulantes de lo habitual, seguramente evitando este tipo de bebidas tendrás menos sofocos o reducirás su intensidad.
A parte de todo lo que puedas incorporar en tu día a día para evitar la aparición de los sofocos, a veces es necesario ayudarnos con algún complemento o medicamento que nos ayude a aliviarlos.

Uno de los mejores remedios son aquellos elaborados a base de Salvia officinalis fresca. La salvia contribuye a moderar la sudoración excesiva y la aparición de sofocos durante la menopausia. A los pocos días de empezar a tomarlo ya podemos notar sus efectos y además es de origen natural.
Hay diferentes tipos de sofocos, no hay un sofoco estándar. Cada mujer los siente de una forma distinta, tienen una periodicidad e intensidad diferente y las causas que los provocan tampoco son las mismas. Por este mismo motivo, existen también otros complementos que aportan una dosis extra de soja o magnesio que pueden ayudar al equilibrio de la mujer en esta etapa.
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