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Desde Bioforce A.Vogel, nos unimos a La Semana de Concienciación sobre los Antimicrobianos (The Antimicrobial Awareness Week (AAW). Una semana para concienciar a las personas sobre una de las mayores amenazas para la salud pública en la actualidad. Por ello desde nuestro Departamento Médico en Suiza se ha impartido un webinar, que ha contado con la presencia de alrededor de 700 profesionales, en el que se han compartido estudios científicos elaborados con nuestra Echinacea. Aportando un granito de arena a esta lucha contra la resistencia antimicrobiana.
La resistencia antimicrobiana representa actualmente una de las mayores amenazas para la salud pública. Los factores que han facilitado su aparición han sido múltiples. Pero, ¿qué es realmente la resistencia a los antibióticos? ¿Por qué debemos combatirla? y ¿cómo?.
¡Te lo contamos en este post!
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la resistencia a los antimicrobianos como la capacidad de un microorganismo a combatir un medicamento antimicrobiano, evitando de este modo que el antibiótico pueda ejercer su acción.
"La resistencia a los antimicrobianos (RAM) surge cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos cambian a lo largo del tiempo (mutan) y dejan de responder a los medicamentos, lo que hace más difícil el tratamiento de las infecciones e incrementa el riesgo de propagación de enfermedades, de la aparición de formas graves de enfermedades y aumenta el peligro de muerte.
Como consecuencia de la farmacorresistencia, los antibióticos y otros medicamentos antimicrobianos se vuelven ineficaces, por lo que las infecciones son cada vez más difíciles o imposibles de tratar."
La resistencia a los antimicrobianos no es un fenómeno nuevo, esta aparece de forma natural con el tiempo, generalmente por modificaciones genéticas de los microorganismos.
Su crecimiento exponencial a nivel mundial en las últimas décadas es alarmante, y una de las principales razones es el uso indebido e indiscriminado de antibióticos. Los organismos resistentes a los antimicrobianos están presentes en las personas, los animales, los alimentos, las plantas y el medio ambiente (agua, suelo y aire). Pueden propagarse de una persona a otra o entre las personas y los animales, en particular a partir de alimentos de origen animal.
Entre otros factores de la resistencia a los antimicrobianos podemos destacar también la falta de acceso a agua limpia, saneamiento e higiene (ASH), tanto para las personas como para los animales; la adopción de medidas deficientes de prevención y control de las enfermedades y las infecciones en los centros de atención de salud y las explotaciones agrícolas; el acceso deficiente a medicamentos, vacunas y medios de diagnóstico asequibles y de calidad; la falta de sensibilización y conocimientos; y el incumplimiento de la legislación.
La resistencia antibiótica no conoce fronteras. Se trata de un problema global que afecta a personas de todas las edades y condiciones socioeconómicas. Como hemos comentado anteriormente, la OMS ha destacado la resistencia antibiótica como una de las mayores amenazas para la salud mundial, ya que compromete la capacidad de tratar infecciones comunes y pone en riesgo los avances médicos alcanzados en el último siglo.
La principal consecuencia de esta amenaza es que, las infecciones que alguna vez fueron tratables podrían complicarse o incluso resultar mortales. Además, la resistencia antibiótica podría revertir décadas de progreso en la lucha contra enfermedades infecciosas, dejándonos vulnerables a pandemias y brotes que antes podríamos haber controlado.
Frente a esta amenaza la OMS ha propuesto actuar desde diferentes niveles, ya que su abordaje debe tratarse desde un punto de vista multifactorial.
Así pues, la resistencia antimicrobiana se debe abordar desde la educación a la población general, evitando la automedicación y el uso inadecuado de los antibióticos.
Desde un punto de vista gubernamental poniendo en práctica los planes nacionales de acción, mejorando la vigilancia y reforzando las políticas, los programas y la aplicación de las medidas de prevención y control de las infecciones, así como reglamentar y fomentar el uso y la eliminación apropiada de medicamentos de calidad garantizada.
Desde los profesionales sanitarios, potenciando la prescripción y dispensación de los antibióticos solo cuando sean necesarios, y de conformidad con las directrices en vigor, e informando a los pacientes de cómo tomar estos medicamentos de forma correcta.
Desde el aspecto de la investigación, potenciando la inversión para el desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas, productos de diagnóstico y otros instrumentos.
Y finalmente también se propone que desde el sector agrícola y ganadero se haga un uso de los antibióticos de forma racional y controlada por los veterinarios, no utilizándolos en este sector para estimular el crecimiento de los animales o prevenir infecciones. Vacunar a los animales para evitar el uso de antibióticos y fomentar y aplicar buenas prácticas en todos los eslabones de la producción de alimentos de origen animal y vegetal.
Bioforce A.Vogel, es muy consciente de la amenaza que esto supone y como compañía farmacéutica que apuesta por lo natural trabajamos día a día para que nuestros cultivos de plantas medicinales y la elaboración de todos nuestros productos contribuyan a reducir la resistencia a los antibióticos.
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