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Si bien es cierto que es necesario tomar el sol durante todo el año para favorecer la producción de vitamina D, es en la temporada estival cuando nos preocupamos más por hacerlo, sobre todo para conseguir un buen bronceado. Sin embargo, no siempre seguimos los cuidados necesarios para evitar los peligros de la exposición solar, como son las quemaduras o manchas en la piel.
Tomar el sol siempre ha estado rodeado de mitos que año tras año se han ido desmitificando. El último de ellos tiene que ver sobre cuándo se debe aplicar la crema solar. El Laboratorio de Fotobiología y Dermatología de la Universidad de Málaga (UMA) ha comprobado que los fotoprotectores o cremas solares empiezan a hacer efecto apenas cinco minutos después de aplicarse. Lo que desmiente la creencia de que la eficacia de las mismas se conseguía aplicándolas media hora antes de la exposición al sol.
En A.Vogel queremos que el verano sea lo más saludable posible y, para ello, hemos recogido las principales dudas sobre cómo tomar el sol para aclararlas y poder disfrutar de los rayos solares de forma responsable sin que pasen factura a nuestra salud.

La respuesta es no. La eficacia de los fotoprotectores decrece pasado un cierto tiempo, por eso se recomienda aplicarlos cada dos horas, siempre teniendo en cuenta que el Factor de Protección Solar (SPF) nos indicará el tiempo que podemos estar expuestos. Ese tiempo se obtiene de multiplicar el SPF por el tiempo que cada uno podemos permanecer al sol sin quemarnos.
Por ejemplo, si una persona se quema en 5 minutos, un protector con un SPS de 10 va a permitirle, teóricamente,estar al sol 50 minutos sin quemarse. Cuanto más clara tenemos la piel, más alto deberá ser el factor a utilizar. Hay que tener en cuenta que un FPS 15 bloquea aproximadamente el 93 por ciento de todos los rayos UVB. Un FPS 30 bloquea el 97 por ciento, y un FPS 50 bloquea el 99 por ciento, y no hay ningun protector solar que pueda bloquear todos los rayos UV. Además, ningún protector solar continúa siendo eficaz sin reaplicarse cada dos hores y el enrojecimiento de la piel es una reacción a los rayos UVB y dice poco sobre el daño que los rayos UVA puedan hacer.

Sí. Las nubes permiten atenuar los rayos UV, pero la radiación difusa puede ser tan intensa como para quemarnos la piel, salvo que las nubes sean bajas y gruesas. La radiación solar siempre está presente y tenemos que estar protegidos para evitar quemarnos, de hecho suele ser en los días nublados cuando se producen la mayor parte de las quemaduras al no aplicar protección frente al sol.
La recomendación es que no. Es importante tener en cuenta que, aunque nos apliquemos una crema con protección solar, debemos evitar las horas centrales del día puesto que la radiación ultravioleta (UV) es más alta. Por ello, se recomienda no exponerse al sol entre las 12 y las 17 horas, ni hacer exposiciones prolongadas.

No. A pesar de que la piel es el órgano más expuesto a la radiación ultravioleta y en el que son más visibles sus efectos, también los ojos se pueden ver afectados. Los rayos UV pueden propiciar la aparición de cataratas y degeneración macular. Por ello será preciso el uso de gafas de sol homologadas con protección, así como sombreros de ala ancha o gorros para bloquear la llegada de luz solar a los ojos.
No. Los rayos UV no se sienten como el calor ya que nuestra piel los absorbe a través de sus capas más externas. Cuando sentimos calor, éste es provocado por la radiación infrarroja, no ultravioleta. En cualquier caso, sí que existen unos signos que nos avisan de que nos estamos quemando como consecuencia de la reacción inflamatoria de la piel. Los más comunes son el picor, enrojecimiento o sensación de ardor.

Sí. El bronceado es una reacción de nuestra piel a la exposición UV que no protege de sus efectos. Es decir, nos podemos quemar aunque estemos bronceados o tengamos la piel morena, por tanto deberemos continuar usando cremas con SPF.
Sí. El agua puede reflejar también los rayos ultravioleta, por lo que dentro del mar o la piscina resulta fácil quemarse si no nos protegemos. Además, la radiación puede penetrar hasta un metro por debajo del mar. Por tanto, utilizaremos una crema de protección solar resistente al agua y procuraremos aplicarla de nuevo una vez hayamos salido al exterior.
Recuerda que lo más importante es estar prevenidos y protegernos para poder disfrutar del sol sin peligros para nuestra piel. No sólo hay que cuidar la piel desde el exterior con cremas o productos con SPF. También es importante cuidarla desde dentro con un alimentación saludable y una vida sana.
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