Olivia: "Es un privilegio poder ser parte del estilo de vida saludable de nuestros clientes"
En esta entrevista hablamos con Olivia Blanco, socia de los herbolarios Salud Mediterránea en Madrid, un proyecto familiar... Ver más
Los problemas de tránsito intestinal son muy frecuentes y pueden manifestarse tanto bajo la forma de una diarrea como de estreñimiento. Por ejemplo, el estreñimiento es un tipo de problema en el que la materia fecal ha estado durante demasiado tiempo en el intestino, esto puede dar lugar a materias fecales duras, y esto a su vez puede llegar a causar un gran dolor. De hecho, una de cada tres mujeres experimenta problemas digestivos como el estreñimiento, así lo indica la Fundación Española del Aparato Digestivo.
Los malos hábitos alimenticios como no comer suficiente fruta y verdura e ingerir cantidades elevadas de grasas de origen animal repercuten en el funcionamiento del sistema digestivo.

El primer paso hacia una buena digestión es estar hidratados, pues se favorece la absorción de los nutrientes de los alimentos y el tránsito intestinal. Se recomienda beber entre un litro y medio y dos de agua, aunque puede variar según las necesidades de cada persona. También puedes hidratarte con jugos puros de frutas y verduras frescas que, además, te aportarán vitaminas y minerales.

Muchos de los problemas digestivos tienen su origen en una mala alimentación, llena de productos precocinados, grasas animales y azúcares procesados. Si sigues una dieta equilibrada, rica en alimentos frescos y de temporada, estarás favoreciendo la función digestiva y evitarás las digestiones pesadas que hacen trabajar más a nuestro organismo.
Recuerda siempre incluir en tu cesta de la compra productos ricos en fibra, por ejemplo espinacas o cereales integrales, que servirán de apoyo a la digestión.

Tener unas horas fijas para desayunar, comer y cenar es clave para nuestro metabolismo y digestión. Algunos estudios aseguran que comer de manera inconsistente e irregular puede generar problemas intestinales y está relacionado con un mayor riesgo de síndrome metabólico, presión arterial alta, diabetes tipo 2 y obesidad.

Tan importante es vigilar lo que comemos como la cantidad que comemos. Una dieta en la que se consume una cantidad excesiva de alimentos puede generar molestos síntomas digestivos como: gases, hinchazón o, incluso, estreñimiento. Una forma de prevenirlos es llevar una alimentación que incluya la cantidad de alimentos necesaria para proporcionar al organismo la energía que necesita día a día.

Un estilo de vida saludable tiene en la actividad física uno de sus pilares fundamentales pues la práctica de deporte, además de fortalecer nuestros músculos, favorecen el tránsito intestinal.
Un estudio publicado en la revista Nature Microbiology resalta que la actividad física reduce el tiempo de digestión y ayuda a evitar los riesgos que se pueden desarrollar por un mal tránsito.
Recuerda que lo más importante es incluir poco a poco estos pasos en tu día a día. Por ejemplo, podrías cambiar el café de la tarde por una pieza de fruta o, si es posible, ir andando al trabajo. También, trata de evitar el estrés y encontrar un momento para relajarte y disfrutar de la naturaleza. Seguro que con todos estos consejos notarás como mejora tu tránsito intestinal.
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