Congestión nasal: causas y soluciones en época de alergias
Con la llegada de los cambios de estación, muchas personas comienzan a notar los efectos de las alergias.... Ver más
La primavera es una estación del año maravillosa en la que además de haber más variedad de frutas y verduras, hay más horas de luz, más horas de sol y por tanto, un aumento de la temperatura, lo que nos predispone a hacer cosas, tener ganas de estar en la calle y disfrutar de un humor más positivo.
Ahora bien, la primavera también tiene un lado un poco más oscuro que, sumado a los síntomas de la menopausia, puede hacer que esta estación se convierta en una auténtica pesadilla. A continuación, te mostramos algunos de los factores que pueden influir en tu bienestar para que puedas adelantarte a ellos y tomar el control:
Ya lo dicen, “no hay primavera sin flores ni verano sin calores”…
Las alergias son una respuesta exagerada del sistema inmunitario del organismo cuando este entra en contacto con determinadas substancias del exterior. Los síntomas que resultan de esta acción del cuerpo son conjuntivitis, picor, estornudos, rinitis y congestión nasal, fatiga, irritabilidad, y tristeza, entre otros.

Existe una conexión entre las fluctuaciones hormonales típicas de la menopausia y el funcionamiento de las células del cuerpo que forman parte del sistema inmunitario.
Los niveles de algunas hormonas influyen en nuestra energía. Las fluctuaciones hormonales características del climaterio conllevan una variación de nuestra vitalidad. En concreto, cuando los niveles de estrógenos están bajos, nos sentiremos más cansadas y, a veces, incluso exhaustas.

Aunque estas fluctuaciones hormonales tienen lugar independientemente del momento del año, es cierto, que hay determinados factores que aumentan su incidencia, como por ejemplo los cambios de estación. Adaptarse al cambio de hora y al cambio de temperatura puede provocar alteraciones del sueño, fatiga y falta de vitalidad, ya que el cuerpo necesitará un gasto de energía adicional para llevar a cabo esta adaptación.
A pesar de ser la época de las flores, la primavera también tiene un lado oscuro, normalmente asociado al sentimiento de fatiga continuada, a los episodios de alergia, al cambio de hora o al simple hecho de tener que mostrarnos contentos porque “¡Es primavera!”

A esto hay que añadirle que, con la menopausia es habitual tener cambios de humor, ya que el estado de ánimo está íntimamente relacionado con los procesos hormonales. Ante esta situación de cambios acentuados y frecuentes que pueden llegar a ser muy frustrantes, lo más importante es tener una actitud positiva, ya que esto determinará que podamos gestionar estos cambios mucho mejor.
Piensa que los cambios hormonales van a ser inevitables, por tanto, acéptalos y afróntalos con naturalidad.
Hay dos factores que influyen en la libido: los psicológicos y los físicos. Ambos se pueden ver acentuados durante la menopausia.
A nivel emocional o psicológico, nos puede afectar ver cómo cambia la forma de nuestro cuerpo, cómo se redistribuye la grasa, el aumento de peso e incluso el hecho de sufrir sofocos y sudoraciones nocturnas, que pueden repercutir en nuestra seguridad y provocar que nos podamos sentir menos atractivas.

A nivel físico, la bajada de los estrógenos y la progesterona tiene como consecuencia una menor lubricación vaginal, que puede comportar sequedad y dolor durante las relaciones sexuales. No dejes la oportunidad de hacer uso de los lubricantes y geles hidratantes vaginales, y ten en cuenta que reducir la activad sexual produce un aumento en la sequedad vaginal, entrando en un círculo vicioso difícil de controlar.
En este caso, la primavera está de nuestro lado: el tener más horas de luz disponible, hace que estemos más predispuestas a aprovechar el día y, con ello, estemos más animadas para practicar ejercicio físico.

El ejercicio mejora la salud cardiovascular, esencial durante las relaciones sexuales y nos hace sentir mejor con nuestro cuerpo. Además, influye directamente en nuestro bienestar psicológico ya que nos hace segregar hormonas como las endorfinas, la dopamina y la serotonina, que favorecen positivamente en nuestro estado de ánimo .
El sol también juega un papel importante en nuestro deseo sexual, pues influye en la liberación de endorfinas que reducen el estrés e intervienen en la síntesis de la vitamina D. Esta vitamina genera más testosterona, una hormona que se encuentra (aunque en diferentes concentraciones) en hombres y mujeres y la cual despierta nuestro deseo sexual.
Ante todo, recuerda que lo más importante eres tú, porque tú tienes el poder de tomar las decisiones que te llevarán a un mejor bienestar. Solo de ti depende que la primavera tu sangre altere.
Con la llegada de los cambios de estación, muchas personas comienzan a notar los efectos de las alergias.... Ver más
A.Vogel ha tenido el placer de colaborar en las recientes jornadas formativas Prescribir, Dispensar y Recomendar Fitoterapia con... Ver más
En esta entrevista hablamos con el equipo de Zainberri, un herbolario con más de 40 años de trayectoria... Ver más