Olivia: "Es un privilegio poder ser parte del estilo de vida saludable de nuestros clientes"
En esta entrevista hablamos con Olivia Blanco, socia de los herbolarios Salud Mediterránea en Madrid, un proyecto familiar... Ver más
La vitamina E constituye uno de los nutrientes más importantes para el organismo, sobre todo gracias a sus efectos antioxidantes, pues protege a las células de la oxidación causada por los radicales libres. Cabe recordar que los radicales libres son moléculas inestables producidas por nuestro organismo como resultado del propio metabolismo normal de las células, y por otros factores como el estrés, la deshidratación celular, el exceso de ejercicio físico, la radiación solar, la contaminación atmosférica y el tabaco, entre otros.
Los radicales libres se pueden acumular en las celulas y dañar otras moléculas o augmentar el riesgo de sufrir algunas enfermedades.
Uno de los órganos mas susceptibles a verse afectado por los radicales libres es la piel, ya que estos atacan al colágeno y la elastina, lo que provoca una disminución de la firmeza y la elasticidad, y el consecuente envejecimiento de la piel.
Este proceso es más acusado en verano, ya que a esto hay que añadirle el efecto negativo del exceso de exposición a la radicación solar.
Por ello, en verano es fundamental seguir una dieta rica en antioxidantes, que son moléculas capaces de prevenir o retardar la oxidación producida por los radicales libres, ya que se encargan de neutralizarlos y así protegernos frente a su acción dañina.
Son moléculas antioxidantes los polifenoles, la vitamina C, la vitamina E, los betacarotenos, el zinc, el selenio, que se encuentran principalmente en frutas, verduras y frutos secos.
La vitamina E se llama también tocoferol, es una vitamina liposoluble y está presente de forma natural en los aceites vegetales, las hortalizas de hoja verde, los frutos secos y algunos cereales. Entre los alimentos que más contienen este nutriente se encuentran las almendras, las avellanas, las semillas de girasol o calabaza, las acelgas y espinacas, la col rizada, el aguacate, el brócoli, frutas como la papaya.

La vitamina E protege de los efectos negativos que provocan la radiación ultravioleta y los contaminantes. Según la FEN, la vitamina E también protege a las vitaminas A y C y a los ácidos grasos poliinsaturados presentes en los alimentos de los cambios no deseables producidos como consecuencia de la oxidación.
Todas estas propiedades suponen motivos suficientes para incorporar a nuestra dieta alimentos con alto contenido en vitamina E. De esta manera protegeremos nuestro organismo y a nuestra piel de la acción de los radicales libres, y retrasaremos el envejecimiento prematuro.
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